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miércoles, 17 de noviembre de 2010

Var. 4 Agitato


En cualquier sitio que estoy
no consigo reconocerme,
extraviado en el camino que desciende,
pierdo la ruta,
detrás de un millón de miradas,
de falsas sonrisas,
de melodías que antes no existían,
de interrupciones alrededor de nada,
de buenos días que repite el espejo,
de buenas noches que susurra
la penumbra de una habitación vacía.

Percibo mi falta en la otredad de no hallar nada,
de percibir la noche como un dolor de articulaciones,
como un invierno hecho cansancio,
con la saciedad de mil hambres,
cuando la hiperactividad es un espasmo
que se ciñe melódicamente,
una rabia póstuma,
la negación que se muestra
por encima de todas las noches
que te he imaginado a mi lado,
despertando el sueño con un abrazo
repitiendo el mismo amanecer,
su cansancio y desesperación,
su andar a ciegas en azoteas,
con variables y oportunidades,
para hallarte en algún punto de mis existencias

lunes, 15 de noviembre de 2010

Var. 1 Coral


Un cautiverio de conjeturas,
evocación de amaneceres,
un pausado andar de siluetas,
lo jamás dicho en la impura esencia del lenguaje,
una cuota de memorias,
peaje de las noches carentes de luna.

Descripción de los parajes
en donde nunca he de hallarme,
la sustancia del hastío,
los días de la salamandra,
el año del silencio;
retratos de la insustancialidad en cada esquina.

Vino la luz a perderse en la profundidad de Reforma,
en el momento que dos sombras despintaban la banqueta,
el rugir de las calles manifiesta la premura del cansancio,
un café se enfría lentamente en una noche de marzo
mientras la voz es una sequía consumida en las puertas.

¿Qué mensaje queda para otorgar una prorroga al espero?

Un día casi sombras,
mordiendo una sonrisa en el rostro,
despierto oscilante entre avenidas y desiertos,
como un objeto más que se olvida cuando llega la mudanza.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Aislamiento


Suele ser así, de repente acontece,
como poner a cocer la cena
como nutrir la ventana con desprecios
como escribir palabras a lo pendejo;
nos llenamos de ficciones, nos reconocemos
y sólo nos queda el sabernos tan ajenos,
todo alrededor es una incierta silueta,
una voz prolongada en el vacío,
la memoria teje en la monotonía
un poema sin letras,
una sutil trampa
que de si misma hace presa.

Y es de esa forma que yo edifico palacios de niebla,
habitaciones de ausencia,
sonrisas nocturnas en la cúpula celestial,
donde tu mirada es una burla ácida
que me tomo al mediodía con tequila;
me reconozco como una figura más,
como veinte mil suspiros dejados,
extraviados en tu encabronada cotidianeidad.

Euríale

Arrastrar la noche en un deambular interminable,
bordear las horas minuciosamente, escapar de la realidad que nos tocó 
y declarar abiertamente la dependencia que generamos en torno a cualquier cosa, imposibilitadas las opciones 
derramar escarnios, 
precipitar quiméricas dilucidaciones, 
abandonarse en todos los pasos que no contamos 
para finalmente perecer en la mordedura fatal de Euríale.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Deseos

Supongo que debe de ser cierto, 
la realidad se oculta en la vacuidad de lo que no seremos, 
un fetiche desvanecido en amor, 
la estupidez es una idea muy bien definida, 
escepticismo absoluto de la indeterminación adyacente 
con la animadversión está unida, 
nos determina solamente el deseo, 
y claro es que deseo 
es todo aquello que no poseemos.