Arrastrar la noche en un deambular interminable,
bordear las horas minuciosamente, escapar de la realidad que nos tocó
y declarar abiertamente la dependencia que generamos en torno a cualquier cosa, imposibilitadas las opciones
derramar escarnios,
precipitar quiméricas dilucidaciones,
abandonarse en todos los pasos que no contamos
para finalmente perecer en la mordedura fatal de Euríale.
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